
Estas baterías delgadas tienen, por ahora, una desventaja: su cátodo y ánodo -los “polos” negativo y positivo- se destruyen lentamente mientras que generan la energía, por lo que aceptan un número de ciclos de carga/descarga bastante limitado. A pesar de todo, el invento sigue representando un gran avance que posee el potencial de alimentar a una buena cantidad de dispositivos. Sus creadores creen que estarán listos para producirlas en forma masiva y comercial antes de fin de año, por lo que estas navidades, algunos de los gadgets que encontremos en nuestro arbolito podrían funcionar con estas baterías impresas.
